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Practicas de proyecto: deseos calculados

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Existe un punto en nuestro desarrollo educativo y madurez pedagógica en la que el sistema –y nosotras mismas- debemos elegir el camino por el que seguir transitando y apostando, con el coste de oportunidad hacia otras opciones que ello conlleva. Este momento es, en realidad, un proceso de decantación progresivo que suele cristalizar en la transición vital alrededor de la mayoría de edad. En dicho intervalo muchas de nosotras nos planteamos cual será la apuesta a nivel educativo, laboral y profesional, y por tanto que itinerario queremos elegir.

Dicha elección posee en la educación reglada distintos itinerarios claramente definidos, algo que, quizás en el futuro no sea así. De esta forma la adolescencia estudiante debe seleccionar si prefiere buscar opciones laborales –y en qué- o decide seguir estudiando las diferentes opciones que se abres –Formación profesional, grados, otras enseñanzas…-

Es posible que muchas personas tengan claro que quieren ser/hacer -trabajar- en el futuro y, por tanto, tengan clara la elección de dicho itinerario, la carrera que quieran estudiar e incluso el tipo de trabajo que quieran desempeñar en el futuro. Esta claridad puede estar aparejada a una tradición familiar, a una oportunidad en la misma, a una vocación innata…

Pero otras muchas personas poseen dudas razonables acerca de qué hacer, en qué involucrarse, qué estudiar, si esa carrera o aquella formación o itinerario servirá o les gustará…Este cuestionamiento vital produce un cierto desasosiego puesto que, aunque siempre se puede cambiar de estudios, carrera o formación, éstas implican mucho esfuerzo y grandes períodos de tiempo, 3-4 años en el mejor de los casos, por lo que es una decisión bastante trascendental para muchos jóvenes.

Estas incertidumbres vitales acerca de qué estudiar –o no hacerlo- suelen ser compartidas en los entornos inmediatos y más próximos. Chicas y chicos preguntan y comentan con sus familias sus ideas a la hora de escoger sus estudios o su opción laboral, la valoración más o menos rigurosa de cada una de las opciones, la estimación de pros y contras, etc.

Frente a este dilema trascendental la recomendación que el entorno –familiar- suele aportar posee se enmarca en una de estas dos opciones – aunque ninguna de las dos opciones se da de forma pura sino en una aleación variable-:

1) ¡Haz lo que te guste!

2) ¡Haz esto -o aquello-, que hay más oportunidades, salidas, demanda, trabajo…!

De esta forma las opciones se reducen a dos posibilidades –abarcantes-: una propone que nos guiemos por nuestros gustos, sentimientos, intuiciones o impulsos. Que elijamos un camino o estudio que nos motive, nos estimule y nos inspire, sin tener –mucho- en cuenta la posible utilidad, operatividad o inserción de dicha práctica en el mercado laboral, la demanda empresarial, la corriente social, el sector creciente u otro tipo de consideraciones (prestigio, reputación, tradición…). La otra establece un cálculo en base a las expectativas o proyecciones que gente que nos quiere y que tiene más experiencia considera. Se plantea un cierto “sacrificio” al subordinar los impulsos o gustos en pos de un futuro mejor, más oportunidades de empleo, empleos mejor remunerados, mayor demanda de los mismos, etc.

Esta segunda opción incluso puede ofrecer garantías tangibles en forma de negocios, empresas, locales, activos o patrimonio existente que podamos heredar, continuar, mantener o ampliar, por lo que podemos obtener una ventaja considerable sobre el punto de partida común –herencia-.

Así que encontramos como muchas de nosotras hemos seleccionado caminos en base a nuestros gustos y deseos, y otras muchas en base a expectativas u oportunidades existentes.  Aquella amiga que hizo farmacia porque, aunque prefería estudiar medicina, sus padres tenían una farmacia y así tenía el trabajo asegurado. Aquel amigo que se puso a trabajar en la empresa de su padre y no estudió porque prefirió ganar dinero. El compañero que aprovechó su habilidad con los videojuegos para involucrarse en el negocio de la producción digital. El primo que se metió a informático y programador porque es la “carrera del futuro” y hay “paro cero”. La vecina loca que se puso a estudiar Filología árabe porque “era lo que le gustaba”…¿Quién de nosotras no conoce alguna de estas historias o similares?

Lo que es cierto es que la vida real es, muchas veces, muy distinta a lo que esperábamos y a nuestras predicciones. También muy distinta a las predicciones de gente con experiencia y conocimiento. Afortunadamente. Aquella chica que le apasionaban los idiomas y estudió la filología más remota existente hoy desarrolla su actividad como traductora en el Parlamento Europeo, posee un muy buen sueldo y buenas condiciones laborales, viaja, conoce gente de muchos países e incluso está escribiendo un libro. Aquella opción que se situaba en los rankings estadísticos como la menor en tasa de empleo u oportunidades laborales ha demostrado ser un acierto para su desarrollo vital/profesional.

Por el contra aquel otro colega que estudio derecho para ser notario como su padre y poder, además, trabajar en la propia notaria familiar se dio cuenta a los pocos años de que ese trabajo-vida no era la que a él le gustaba. Que había estudiado y se había formado en base a unas expectativas inducidas por su entorno, o simplemente no se había planteado profundamente sus inquietudes o expectativas y habiéndose dejado arrastrar por la inercia y el miedo al cuestionamiento personal había estado en un entorno que le generaba frustración, aburrimiento y falta de estímulo, aún con un buen sueldo por hacer lo que se esperaba de él que hiciese.

Son sólo dos ejemplos de cómo cada una de las elecciones pueden no funcionar. Efectivamente es bastante probable que las personas que sepan programar puedan poseer buenas oportunidades laborales en el futuro. También es muy plausible que si las familias cuentan con una empresa, despacho o negocio tengamos más facilidad continuando en el entorno cercano que buscando de cero nuevos caminos.

Pero también es muy posible que si hacemos lo que nos gusta, nos apasiona y nos inspira podamos encontrar caminos para el desarrollo de nuestras ideas o inquietudes, podamos proponer e innovar para, finalmente, abrirnos caminos. Puede ser más o menos fácil y será, con seguridad, largo y trabajoso. Y si además podemos articular nuestros gustos e intereses con las valoraciones de entornos afectivos con experiencia, expectativas de mercado, tendencias y nichos de mercado es muy probable que podamos dar con una clave para que ambas posturas puedan trabajar conjuntamente

Desde nuestra práctica diaria encontramos como los ejemplos anteriormente descritos se reproducen a la hora de proponer un proyecto, de construir un emprendimiento colectivo, una propuesta de autoempleo o una idea. Y para ello nos situamos entre dos esferas: la cultural y la de la economía social.

En nuestra esfera cultural existen múltiples agentes y programas que apelan y convocan a personas a que propongan y compartan ideas y proyectos para construirlos de forma colectiva, abierta y colaborativa. Estos laboratorios ciudadanosde cultura digital y libre, distritales, sectorialesurbanos, iberoamericanos, híbridos,  universitarios, de mediación, participativos…- plantean entornos y espacios de trabajo participativos con recursos que convocan ideas y personas –promotorxs, colaboradorxs, mediadorxs, facilitadorxs- para construir de forma abierta y colaborativa proyectos colectivos experimentales. Apelan a la inventiva, la innovación, las sinergias y las intuiciones de sus participantes para desarrollar prototipos de distinta índole –digitales, analógicos, urbanos…- que resuelvan problemáticas existentes y/o mejoren aspectos de nuestras vidas, contribuyan a desarrollar valores compartidos –transparencia, ética, justicia social, participación, corresponsabilidad, sostenibilidad, medioambiente, salud, igualdad, derechos, visibilización de conflictos, etc.-

Los laboratorios ciudadanos se dimensionan en función de los recursos se incidencia que se pretenda. Pueden tener carácter global convocando proyectos y personas de todo el planeta o una región –Europa, Iberoamérica- o centrarse en una ciudad, un distrito, un barrio o una plaza o calle específica. Pueden convocar pocas personas y proyectos o un gran número de ellos. Pueden durar pocas semanas o varios meses. Pueden centrarse en aspectos territoriales, en aspectos sociales o en aspectos sectoriales. Puede combinar acciones presenciales y digitales. Pueden estar promovidos desde las administraciones públicas, empresas, gobiernos, fundaciones o universidades. Sea como fuere en todos ellos se formarán entornos de trabajo experimental para desarrollar proyectos innovadores gracias a la colaboración abierta colectiva.

Por otro lado en la esfera de economía social la aproximación a los proyectos se efectúa desde la introducción del criterio de expectativa económica, nicho de mercado o propuesta de valor desde el comienzo. Las técnicas habituales de emprendimiento económico buscan la identificación de clientes potenciales a través de la segmentación del público, las propuestas de valor en forma de productos o servicios, los canales de producción, distribución y venta, la relación con los clientes, la estructura de costes e ingresos, los impactos y beneficios sociales y medioambientales, los recursos y acciones clave…

Los instrumentos de la economía social para empoderar y generar proyectos cooperativos se centran en cursos y máster, asesoramientos, redes de apoyo, grupos cooperativos y administraciones públicas. En todos ellos se establecen metodologías propias para introducir los factores económicos desde el comienzo de una forma ética, colectiva, trasparente, democrática y local en el que el lucro pasa a estar asociado a los valores de los social –las personas- y el medioambiente –nuestro entorno-. De esta manera se busca que la generación de tejido productivo y empresas cooperativas operen de otra forma más respetuosa con los valores sociales y ambientales planteando alternativas reales y sostenibles a la depredación y explotación capitalista.

Las dos esferas, la cultural y la económica –social y solidaria-, comparten muchos valores y objetivos. Ambas buscan la mejora de nuestro entorno en base a las ideas y esfuerzos colectivos. Ambas creen en la inteligencia colectiva y la innovación social. Ambas poseen profundas convicciones éticas y de justicia social y ambiental. Ambas creen en alternativas a los desórdenes presenten y apuestan por un mejor porvenir. Pero ambas poseen una gran dificultad y un gran reto por resolver.

La buena noticia es que ambas esferas pueden trabajar conjuntamente en resolver dichos retos de forma articulada y simbiótica.

La esfera cultural a través de los laboratorios ciudadanos es capaz de generar una gran cantidad de innovación, ilusión, ideas y propuestas creativas y experimentales en base a entonos muy abiertos, mediadorxs, expertxs e intercambio de conocimiento fluido. Un desarrollo rápido de proyectos y resultados sorprendentes. Pero una vez realizado el laboratorio ¿qué ocurre?. Ahí reside el problema del mismo. La finalidad del laboratorio consiste en detonar procesos, provocar propuestas, conectar ideas, acelerar cambios. Pero una vez que el laboratorio finaliza no existe un planteamiento que otorgue continuidad a todo el trabajo realizado por lo que los proyectos y sus comunidades quedan en suspenso.

En los mejores casos los laboratorios contarán con otros agentes en las presentaciones finales del mismo: administraciones, universidades e incluso empresas que podrán brindar a los proyectos continuidad, apoyo institucional, ayudas, subvenciones, convenios…Otros proyectos podrán intentar continuar su trabajo en nuevas convocatorias de laboratorios, becas, ayudas o residencias. La comunidad quedará vinculada por un telegram o grupo de correo donde intentarán mantener el proyecto con vida a través del trabajo voluntario de sus miembrxs, su tiempo y empeño. Si la fortuna no sonríe dichos proyectos irán muriendo progresivamente para dejar tras de sí las ilusiones en forma de registro audiovisual, su rastro en redes y blogs y una bonita experiencia para sus cocreadorxs.

Además, debido a que en dichos laboratorios de proyectos experimentales no se suele incorporar un criterio económico de sostenibilidad del proyecto –y mucho menos de sostenibilidad vital para sus promotores y equipo- el proyecto no estará enfocado para la venta de productos y servicios para el mercado y, como mucho, su principal cliente potencial será la propia administración pública y otro tipo de ayudas, subvenciones o patrocinios público-privados.

La esfera de la economía social y solidaria busca generar economía productiva a partir de colectivos y personas que puedan compartir unos valores conjuntos y quieran apostar por una economía productiva alternativa. Pero en muchas ocasiones sus programas y proyectos van destinados a personas desempleadas, con pocos recursos, expulsados del mercado de trabajo, con prejubilaciones o despidos que permiten la capitalización de un pequeño capital para inversión en autoempleo. Personas que, muchas veces, han trabajado toda su vida por cuenta ajena de pronto se ven interpeladas a conformar su propia cooperativa, a emprender por cuenta propia, a arriesgar, invertir y gestionar sus propias empresas. Y para ello se apela, en el mejor de los casos, a los conocimientos adquiridos durante la vida profesional, a la formación recibida o a la experiencia de un sector específico. Si esto no se da habrá que emprender sobre una intuición, una apuesta en forma de local, negocio o pequeña empresa de productos y servicios que logre conformar un producto de valor, una cartera de clientes y todo el conocimiento y pericia empresarial y gerencial para desarrollarlo –normativa, comunicación, marketing, cartera de productos, plan de empresa, viabilidad, financiación, administración, conocimientos financieros, laborales, fiscales…-.

Por tanto es muy dificultoso arrancar un proyecto de autoempleo, aunque éste sea colectivo, ya que se introduce el factor humano que es difícil de gestionar en muchas ocasiones –confianza, responsabilidad, lealtad, interés compartido, compromiso…- sobre todo cuando existe una inversión vital en el proyecto y en él te juegas tu futuro y el sostenimiento de tu propia vida. Las redes de economía social y solidaria –otras cooperativas, financiación ética, espacios compartidos, programas de apoyo e impulso…- intentan mitigar la sensación de vértigo en el camino pero esto es difícil cuando las personas prefieren buscar refugio en la economía convencional, en la formación, en los trabajos informales o en las redes de apoyo mutuo. Todo ello encaminado a evitar una excesiva exposición y riesgo en el arduo camino de la cultura emprendedora –de la que no somos un claro exponente histórico-.

La esfera cultural es capaz de detonar proyectos creativos e innovadores en base a la ilusión y colaboración sin una excesiva preocupación por su sostenibilidad económica. La esfera de la economía social y solidaria  es capaz de ofrecer una cobertura y red sinérgica y de apoyo para las actividades productivas en base a relaciones comerciales recíprocas con componente ético para la sostenibilidad de la cooperativa.

La esfera cultura posee un reto: dotar de continuidad a los proyectos más allá de su desarrollo inicial.

La esfera económica posee un reto: establecer un arranque de proyectos proactivo, ilusionante, confiado y soñador.

¿Qué tal si articulamos ambas esferas?

La esfera cultural detona los procesos permitiendo a las personas que trabajen y apuesten por lo que les gusta en base a su ilusión y ganas. La esfera cultural dota de sostenibilidad, continuidad y cobertura dichos esfuerzos. Los proyectos comienzan en su estado cultural y en el reto final de dicha esfera –la continuidad- se articulan en su fase económica y productiva –la economía social y solidaria- de forma que ambas esferas resuelven sus contradicciones ye l proyecto transita desde la ilusión del comienzo al compromiso final.

Este camino varía en el tiempo y en cada una de sus fases. Será un camino arduo y duro. Mucha gente se irá quedando por el camino pero encontraremos otros aliados y compañeras. Pero comenzaremos nuestro proyecto en base a lo que nos gusta, y haremos de ello nuestra forma de trabajo y el sostenimiento de nuestra vida. Y serán las propias iniciativas ciudadanas las que deberán ser conscientes de los “sacrificios” que deberán hacer -formalización, profesionalización, organización, competencia, posicionamiento, estructuración, facturación, comercialización….- para proseguir con el itinerario planteado que transita entre ambas esferas para generar la sostenibilidad del proyecto y de la vida de sus miembros.

Al igual que en la elección de una carrera no empezaremos por lo que pensamos que nos va a dar de comer para darnos cuenta luego que no nos gusta. Tampoco haremos caso al primer impulso para darnos cuenta después de que ello no es viable para nuestro sostenimiento vital. Buscaremos un término intermedio en el que se articulen nuestros deseos con los cálculos y expectativas en nuestro acierto y fortuna.

Empecemos por lo que nos gusta e integremos progresivamente la sostenibilidad económica del proyecto y de nosotras mismas. No al revés.

El mensaje:

¡Haz lo que te guste…y búscate la vida!

 diagrama proyecto copia

Diagrama “Práctica del proyecto”

El diagrama se estructura en una serie de fases y saltos secuenciales que están organizados en base a la articulación de las esferas de la cultura y de la economía social y solidaria. Todo ello forma parte del mismo proceso de maduración progresiva del proyecto –y las personas asociadas-.

En dicho proceso se darán, por tanto, fases de proyecto que poseen un carácter no-monetario ya que se encuentran en la fase cultural. En este primer momento el proyecto será productivo o reproductivo pero en base a otros capitales no monetarizados –confianza, creatividad, tiempo, conocimientos, saberes, habilidades, salud…-. En el segundo momento se introduce el capital monetario en la fase económica pero nunca como el principal, sino que se seguirán evaluando los impactos sociales y medioambientales de nuestra actividad productiva.

Cada fase del diagrama posee una doble articulación: un desarrollo “horizontal”, que puede variar en el tiempo de forma muy considerable, y un “salto” vertical que se produce cuando de ha alcanzado dicho desarrollo. El salto permite comenzar un nuevo ciclo de desarrollo cualitativamente más avanzado –más maduro- del proyecto.

Las diferentes fases de maduración, compuestas por los binomios de desarrollo+salto van conformando la maduración del proyecto –que pasa de idea a propuesta a iniciativa ciudadana a iniciativa en economía social y solidaria o cooperativa-. Así mismo va aglutinando equipo y comunidad alrededor de la maduración del proyecto –promotores, equipo interno, equipo externo o colaboradores, perfiles necesarios, redes de apoyo, clientes, etc.-

De esta forma la primera fase del diagrama implica la identificación de una idea en base a una cadena de valor explícita o tácitamente. La cadena de valor puede ser social, territorial, sectorial o una combinación de todas ellas. La cadena de valor posee una formulación tradicional de tipo: suministro-diseño-producción-transformación-distribución-venta y consumo-recogida y recuperación –reutilización y reparación, reciclado y residuos. Las cadenas de valor existentes puede poseer “vacíos” en los que una idea puede encontrar su nicho de mercado o incidencia socioeconómica –necesidad-(Ejemplo: Reparto de mensajería no contaminante e inclusiva de última milla para el comercio electrónico). También se puede generar una cadena de valor ex novo a partir de una potencialidad detectada (Ejemplo: Intercambio libre de libros en base a los excedentes que acumulamos en nuestras casa, escuelas, etc.…-). (Fase 00)

Una vez identificada la idea por un promotor o promotores habrá que estructurar las tareas y los perfiles necesarios para comenzar a desarrollarla. Coordinar las acciones, fabricar prototipos, mediar con la comunidad, facilitar procesos, diseñar la imagen, ejecutar la comunicación, dinamizar procesos de participación, vincular personas, establecer alianzas, conseguir recursos, distribuir tareas…todo ello conlleva la estructuración de la idea para construir una propuesta más aterrizada y un equipo de trabajo que combina a los promotores con personas del equipo de trabajo, colaboradores externos y perfiles necesarios en el futuro. (Fases 01 y 02)

Una vez que la propuesta está estructurada y tenemos el equipo y la comunidad necesaria ejecutaremos el proyecto, al menos en fase de prototipo. Para ello utilizaremos numerosas estrategias y técnicas como el design thinking, el dafo, el open space, la fabricación digital o analógica, la programación, el toolkit, etc. (Fase 03)

Esta es la fase en la que se quedan la mayor parte de los proyectos que operan en la esfera cultural –proyectos experimentales-. Una vez ejecutado el proyecto –en fase de prototipo- su salida es la búsqueda de nuevos recursos, espacios, tiempos y personas que permitan seguir desarrollando el proyecto. Después de la fase 03 es donde se debe producir la articulación con la esfera económica. Los proyectos ya poseen un bagaje suficiente como para entrar en una nueva fase de maduración donde el criterio económico –para la sostenibilidad del propio proyecto y de la vida de las personas que lo conforman- comience a ser central y estructurante.

Para ello el proyecto debe trabajar en su modelo de negocio, profesionalización de sus actividades, viabilidad, financiación, costes e ingresos, forma jurídica, cartera de clientes…a través de los instrumentos que operan en la esfera económica –canvas, plan de empresa, modelo de negocio-. (Fase 05)

Finalmente una vez constituido el proyecto en su forma económica –cooperativa de servicios con socios trabajadores por ejemplo- una última fase será la de integrarse en una red más amplia de economía social y solidaria –cooperativa de segundo grado, mercado social, red nacional…-.  Además el ciclo se cierra al volver a examinar la cadena de valor con los nuevos actores generados y analizar y proponer sinergias y conexiones en la propia cadena de valor y otras cadenas que intersecten la propia.

 

 

 

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Mares de Madrid: resilencia urbana y sostenibilidad económica.

Mares de madrid resilencia economiaCartografía Mares Madrid con los 4 territorios y los 5 Mares

Mares en la intersección de la esfera de la cultura abierta y la economía social materializada en la ciudad de Madrid.

Queremos presentaros Mares de Madrid. Un proyecto nacido en la ciudad de Madrid, de la ciudad de Madrid y para la ciudad de Madrid. ¿Por qué es importante esta pormenorización? Porque es un proyecto nacido de la inteligencia ciudadana que ha desarrollado Madrid durante todos estos años. Es un paso más, un devenir, una situación deseada o simplemente un acontecimiento agregativo de los muchos que siguen apareciendo en la ciudad de Madrid y que nos planetan nuevos retos. Un proyecto que se presenta el próximo miércoles 15 de Marzo en Madrid.

Las iniciativas ciudadanas, son el tejido innovador más contemporáneo que ha dado la ciudad de Madrid. Durante estos años, nos hemos planteado la durabilidad de estas prácticas, su temporalidad, su capacidad de crecimiento y agregación, su diversidad y multiplicidad, sus capitales y sus redes, su sostenibilidad  y su capacidad productiva. También sus economías y recursos.

Mares de Madrid, quiere incidir precisamente en estos últimos aspectos. La idea es muy sencilla, cómo vamos ha asumir los retos de la ciudad de hoy si no involucramos en las discusiones, las ideas, la producción y el desarrollo de las mismas a la ciudadanía , las instituciones y sus buenas práticas y empresas que acompañen para llevarlo a cabo. ¿Cómo vamos a transformar la realidad de la movilidad, la alimentación, el reciclaje, la energía y los cuidados, sin un acompañamiento mutuo, que no solo se base en ideas, sino en los soportes de vida de todas las personas involucradas en el cambio y la adaptación. ¿Cómo haremos la ciudad más resiliente sin una economía que sea también resiliente? Nos gusta hablar de las economías en plural, pues estas son múltiples y diversas también y producen diferentes retornos y trazas en la ciudad. Hablamos de la Economía social, solidaria, verde, azul, circular, del don, regenerativa, feminista, colaborativa, libre y abierta, de impacto, del bien común, en transición, de la funcionalidad, decrecentista, del don, la freeeconomy,… etc. Economías que nos generan nuevos retos y en consonancia con muchas iniciativas ciudadanas.

Pero en el caso de Madrid, el año pasado quisimos mapear en un taller las diferentes economías de las iniciativas ciudadanas de la ciudad. Lo hicimos en un taller europeo que se llamó Urbanismo Capital: Funding the cooperative city,  la aproximación fue dificil y escasa: la innnovación ciudadana en Madrid, no se soporta en una economía propia. Así cómo otras investigaciones nos llevaron a entender la economía del urbanismo ciudadano en Berlín  y sus estrategias monetarias, en financieras y operativas; en Madrid no fue posible tal aproximación. El desarrollo economico y monetario de las iniciativas ciudadanas es muy incipiente y escaso. Es en este punto, desde nuestro relato, donde el proyecto Mares de Madrid entra a formar parte del ecosistema existente en la ciudad y a ofrecer, soporte, acompañamiento, conocimiento compartido para continuar desarrollando la innovación urbana y ciudadana, esta vez sí, desde la creación de empresas y trabajo productivo que permita que nuestras ideas sobre la ciudad contemporánea puedan llevarse a cabo en otra escala, con otros impactos y desde nuevas posiciones. Os explicamos a continuación ¿qué es Mares?

MARES es un proyecto piloto innovador de transformación urbana a través de iniciativas de economía social y solidaria, de la creación de empleo de cercanía y de calidad y de la promoción de otro modelo de ciudad.  MARES intervendrá en 4 distritos de Madrid: Villaverde, Vicálvaro, Puente de Vallecas y Centro.

El proyecto se desarrolla en torno a la resiliencia urbana y económica, es decir, la capacidad que tenemos las personas junto a las tecnologías y los ecosistemas de adaptarnos ante situaciones no previstas. Traducido en la ciudad de Madrid, esta capacidad hace referencia a las numerosas experiencias que la ciudadanía ha desarrollado para hacer frente a la crisis: iniciativas de autoempleo, recuperación de espacios en desuso o redes de economía o de apoyo mutuo. Así, entre los objetivos centrales de MARES está la creación de empresas, la generación de tejido productivo y comunitario y la promoción de buenas prácticas ciudadanas e institucionales que lleven a una ciudad mucho más sostenible, saludable y cooperativa.

Para ello se centra en cinco sectores diferentes en cuatro distritos de la ciudad de Madrid: movilidad en Vallecas, alimentación en Villaverde, reciclaje en Vicálvaro y energía en Centro. El quinto sector, que atravesará todos los distritos, es el sector de los cuidados que, al igual que la economía social y solidaria, pone en el centro el mantenimiento y la sostenibilidad de la vida. En cada uno de los cuatro distritos se va a contar con un espacio dedicado al proyecto, denominado MAR, que servirá de laboratorio de conocimiento y albergará estas nuevas iniciativas productivas. Se trata de edificios y espacios públicos que estaban en desuso, y  se van a habilitar y a poner a disposición de la ciudadanía.

MARES no es solo un proyecto de empleo y economía social, sino un proyecto de transformación urbana a través de la economía social. Las empresas que saldrán de los MARES tendrán incidencia urbana, promoviedo una ciudad más sostenible, de bajas emisiones, inclusiva. En definitiva, una ciudad para todas las personas.

MARES es un proyecto promovido por el Ayuntamiento de Madrid junto a ocho socios: Dinamia, Estudio SIC, Vivero de Iniciativas Ciudadanas, Ecooo, Todo por la Praxis, Agencia para el Empleo, Acción contra el Hambre y Tangente. MARES fue uno de los 18 proyectos seleccionados entre más de 300 propuestas en la convocatoria de la iniciativa Urban Innovative Actions de la Comisión Europea, dirigida a financiar soluciones urbanas innovadoras.

Puedes continuar con Mares de Madrid en www.maresmadrid.es / Tw @MARES_madrid  / y en FB @MaresMadrid

 

 

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Fermentación Urbana

“Admitamos que hemos asistido a fiestas en las que por una breve noche se logró una república de los deseos satisfechos” Hakim Bey. Zona Temporalmente Autónoma

“Cuanto mayor sea la porción de mi vida que pueda quedar al margen del ciclo Trabaja/Consume/Muere, y (de)vuelta a la economía del “encuentro”, mayores serán mis oportunidades de placer” Hakim Bey. Inmediatismo.

“No estamos interesados en un retorno a lo primitivo, sino en un retorno de lo primitivo, puesto que lo primitivo es lo reprimido“ Hakim Bey. Inmediatismo.

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Hace unos días nuestro querido compañero Ernesto García escribía un artículo acerca de cómo introducir la complejidad en las organizaciones políticas para  no caer en el reduccionismo o la disyunción, y poder integrar todos los factores de diversidad, inclusión y diferencia. La misma complejidad reivindicamos para nuestras ciudades hoy: un aumento de la complejidad que incorpore nuevas expresiones y organizaciones, que provea de nuevas alternativas más diversas y conscientes, que permita nuevas elecciones e itinerarios, que sorprenda e innove diariamente. Y para ello habría que poder discutir y reflexionar acerca del crecimiento –y decrecimiento- cuantitativo y cualitativo de nuestras ciudades, los grados de complejidad existentes, adquiridos y por conseguir, los modelos de ciudad que queremos –y que tenemos-. La ciudad, como un buen pan, es una cadena de procesos sucesivos y progresivos de mezclado, levado, fermentado y horneado para conseguir que la pesadez, la grasa, los grumos y lo pegajoso se transforme en una textura aérea de grato sabor y textura. Nuestras ciudades deben poder sublimar sus contradicciones internas y externas, sus fases de crecimiento desarrollista y aumento de complejidad, sus ingredientes y sabores para dar lo mejor de sí mismas.

Retrospectiva: hacia la armonización del péndulo

En este inicio de año nos acordamos de la teoría cíclica de Toynbee –la periodización de las alteraciones históricas- al recordar las dos décadas precedentes y los modelos desarrollados en cada una de ellas. Un péndulo desarrollista-refundacional de excesos y revisiones. Una suerte de binomio maniaco-depresivo o bipolar que establece dos actitudes bien diferenciadas pero “extremas” y que, como el propio péndulo, irían perdiendo “cantidad de movimiento” hasta llegar a una posición estacionaria que pueda condensar los aprendizajes de ambos momentos y establecer un ritmo sostenible y armonioso para nuestras ciudades. El péndulo comienza hace ahora 20 años: en 1997 se inaugura el Museo Guggenheim, comienzo del principio llamado “Efecto Guggenheim” al que se asoció una frenética carrera por los grandes “elefantes blancos” construidos por los “stararchitects” a lo largo de todas las ciudades de nuestra geografía. Esta burbuja desarrollista y inmobiliaria no sólo se centró en la arquitectura de los grandes equipamientos, viviendas o dotaciones, sino que estuvo acompañada de la loca inversión en infraestructuras ingenieriles –puertos, aeropuertos, líneas de tren, autovías…- y de múltiples inversiones energéticas –plantas de ciclo combinado, almacenes de gas, etc.-

En la transición de la pasada década asistimos a un cambio que se torna interesante como objetivo de una mirada retrospectiva: a finales de 2006 España alcanzaba su “pico” de viviendas con 911.668 viviendas a construir –I.N.E. Ministerio de Fomento-. Era la cima de una curva imposible que se había iniciado unos años antes, después de la anterior “crisis” inmobiliaria –curiosamente- de los `90. En aquel 2006 se inauguraba la nueva T4 de Barajas -gran infraestructura patria- y la famosa exposición On-Site New Architecture in Spain, en el  MoMa de Nueva York donde se recogía lo más granado de la arquitectura nacional. Nada hacía presagiar que en su transición hacia el 2007 comenzaría la crisis de las subprimes y la posterior crisis económica y financiera que le siguió.

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Dinámicas formales e informales en el desarrollo urbanístico e inmobiliario en Madrid.  En: “The Visible City”

Lo que vino después ya nos es más reciente, y es la crítica de los excesos del pasado, la nueva centralidad de la “necesidad real” de los ciudadanos y ciudadanas, la pertinencia de las inversiones, la sensación de “derroche” asociada a otros fenómenos dudosos o ilícitos, la repolitización social, la participación en lo común y el auge de nuevos espacios de práctica ciudadana en la ciudad.

Recuperación de soberanía

Hablaba Joan Subirats en la Cumbre Habitat III, que se celebró en Quito el octubre pasado, de cómo las Iniciativas Ciudadanas practicaban un movimiento de “recuperación de la soberanía” en múltiples aspectos de nuestra vidas. Esta reterritorialización surge como una necesidad –ética, medioambiental, social…- de la progresiva cesión de soberanía que hemos realizado, y que ha permitido que las lógicas extractivas se apoderen de nuestras ciudades, ofreciéndonos los bienes y servicios que necesitamos –y los que no necesitamos también- de forma externalizada, sin conocer su trazabilidad, colateralidad o implicaciones.

Las ciudades se han tornado realidades complejas en el que una multiplicidad de agentes, marcas, compañías y multinacionales nos ofrecen bienes y servicios asociados a una experiencia, prestigio, exclusividad, familiaridad o accesibilidad –low cost o gratuidad- y nosotras sólo debemos dejarnos seducir por ello, o acudir a sus servicios para proveernos de lo necesario en nuestras actividades y quehaceres habituales. ¿Pero que implicaciones tienen estas lógicas?. Las externalidades sociales, medioambientales, económicas o ecológicas ponen en duda el no-conocimiento de los procesos internos desconocidos –la Caja Negra-. “En lo gratuito la mercancía eres tú” coincidían Subirats y Sassen de nuevo en Quito. Ese segundo momento del péndulo hizo un gran esfuerzo en la visibilización de dichas lógicas, transparentando y “descajanegrizando” la cesión de soberanía en bienes y servicios provistos por “otros”. La visibilización de sus (dudosas) prácticas y externalidades –la protesta- dio paso al “nosotras”, al “somos” –la propuesta- como una vindicación de nuestras capacidades en la inclusión de otros criterios –éticos, de justicia social, ecológicos…- para formalizar nuevas alternativas.

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Ciudad “externalizada” con bienes y servicios provistos por otros frente a la recuperación de soberanía  de “nuestras” prácticas. En: http://www.slideshare.net/VICvivero/presentacin-civics

Muchas de estas Iniciativas han ido de la mano de la repolitización general que ha sufrido la ciudadanía. Al ver cómo esa cesión de soberanía poseía su correlato político al no practicar una verdadera auditoría y rendición de cuentas política de nuestros representantes, y al entender que el voto cada cuatro años era absolutamente insuficiente para generar una democracia de calidad. Esto ha llevado a diversos cambios institucionales, y también a la tentativa de cambio de políticas públicas que puedan absorber e integrar la inteligencia colectiva y las buenas prácticas que emanan desde la ciudadanía. Esa capacidad de incidencia entre las prácticas ciudadanas y la transformación de las políticas públicas es uno de los grandes valores para los próximos años, dotando de complejidad, inclusión, hibridación e innovación nuestras ciudades.

Trazabilidad de la coproducción urbana

Pero de nada sirve fijarnos sólo en uno –o dos puntos- del proceso que anhelamos, ya que ello plantea un reduccionismo válido en un primer momento, pero que no aprovecha todas las potencialidades existentes. La aparición, por ejemplo, del amplio movimiento de soberanía alimentaria -grupos de consumo, permacultura, agricultura urbana, intercambio de semillas y ruralización- en nuestras ciudades posee un impacto directo en las políticas públicas y genera acciones específicas como la cesión de espacios para huertos urbanos, que son acogidas con gozo por una gran parte de la ciudadanía. Posteriormente se desarrolla el huerto urbano y sus actividades, y como la gestión de un recurso genera una comunidad alrededor de la misma encontramos grupos de ciudadanas, vecinas y curiosas en el devenir propio de ese huerto: un espacio lleno de vida y actividad –lúdica, pedagógica, ecológica…- donde antes no había nada.

¿Pero que ha sucedido entre esos dos puntos? Por un lado tenemos una cesión de espacios para huertos urbanos –un indicador del buen hacer de la administración- y por otro lado tenemos un “resultado”: un huerto lleno de vida y comunidad. Esto es un gran logro indudablemente. Pero sería paradójico que para llegar del punto de inicio al final dicha iniciativa reprodujera las lógicas que se intentan combatir, cuestionar o paliar. Si al ser adjudicatario de un espacio de huerto la iniciativa tuviese que acudir a una gran superficie para comprar los materiales y plantas del mismo, acudir a una empresa o marca convencional para adquirir bienes y servicios o reproducir los sistemas existentes que son cuestionados por el propio concepto del huerto estaríamos cayendo en una cierta contradicción. Por ello la trazabilidad del proceso se torna fundamental, y en el caso del huerto contamos con viveros municipales que proveen plantas, conocimientos y materiales a la red de huertos urbanos, así como diversos programas: de formación, de compostaje, de reciclaje de elementos urbanos –la madera de los antiguos bancos se transforma en nuevos bancales…-.

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“Las cadenas de valor de las papas en la región andina”. El caso de la papa en Ecuador. Investigación realizada por Tait Mandler y Gamar Markarian. New School. Nueva York.

Pero esta trazabilidad, que comprende la utilización de los servicios públicos, de empresas, cooperativas u otras iniciativas con responsabilidad social y medioambiental, que incorpora prácticas de reciclaje, autoconstrucción, creatividad…debe poder extrapolarse a otras muchas intervenciones en nuestras ciudades. Para activar un espacio público, construir una nueva dotación cultural, mantener un espacio ciudadano o equipar un laboratorio no podemos reproducir las lógicas pretéritas –únicamente- sino aumentar la complejidad e inclusividad apoyándonos en las mismas iniciativas y organizaciones alternativas para que acompañen y coproduzcan las necesidades urbanas.

¿Poseemos Iniciativas Ciudadanas que puedan ofrecer servicios -privados, municipales…- de fabricación, construcción, explotación, mantenimiento o promoción en materia de equipamientos, dotaciones, bienes inmuebles o diseño urbano? Si las tenemos hagamos que entren en el ciclo de coproducción urbana certificando la trazabilidad del proceso como un valor urbano protegido por la institucionalidad. Sino las tenemos propiciemos las condiciones para que puedan constituirse, consolidarse y ser sostenibles. Y así con todos los procesos de coproducción urbana, en el que la administración y las iniciativas puedan promover la profesionalización de las organizaciones para que puedan ofrecer servicios públicos, competir en “equiparación” de condiciones: la lógica monetaria de la “baja económica más ventajosa” para las empresas con ánimo de lucro y –otros- criterios de trazabilidad sociales, ecológicos, inclusivos, participativos, corresponsables, creativos para nuevos contratistas que puedan poseer mayor presencia y cuotas en la contratación -pública y privada-.

Maduración organizativa

También las iniciativas ciudadanas han sufrido –y sufren- un proceso de tensión interna que puede provocar una cierta “maduración” en sus estructuras organizativa y operativa, así como en los discursos y posiciones “políticas”. Si bien muchas de estas iniciativas habían nacido y crecido al calor de una reivindicación ciudadana legítima -bien en la solicitud de un espacio ciudadano, de sostenibilidad económica, de reconocimiento político, de legitimidad en sus acciones, de presencia y visibilización, etc.- la existencia de determinadas políticas públicas indiferente hacia ellas o administraciones contrarias a sus demandas habían generado una suerte de “enemigo exterior” que actuaba como elemento aglutinador y adhesivo para una posición monolítica, coherente y con una sola voz. El enemigo exterior funcionaba como fuerza de cohesión interna para la lucha y vindicación de la Iniciativa, y les hacía instalarse en una cierta “comodidad” discursiva al plantear las reivindicaciones -legítimas, obvias y compartidas por mucha de la ciudadanía cercana al proceso-, en una dicotomía maniqueista de una administración ciega, sorda y muda, y las necesidades de una comunidad desahuciada.

Diversos cambios institucionales  han incorporado actitudes más sensibles y cercanas a dichas demandas, y en su agenda prioritaria ha estado –y está- la resolución y concertación de acciones que den respuesta a dichas necesidades planteadas desde las Iniciativas Ciudadanas. La desaparición de ese enemigo externo, encarnado en administraciones lejanas que ahora plantean un acercamiento y negociación, ha resquebrajado la aparente unidad y coherencia ya que, por primera vez, el interlocutor –antaño objeto de crítica unánime- plantea un proceso de negociación acerca de las demandas planteadas y ofrece soluciones codiseñadas, coproducidas y cogestionadas por ambos agentes. El enemigo exterior desaparece y con él el factor aglutinante: la Iniciativa se divide en bandos o “facciones” que plantean diversas estrategias, en ocasiones diametralmente opuestas. Planteamientos de máximos en los que se busca una total rendición de la administración en base a la legitimidad de la lucha librada anteriormente, posturas radicales de rechazo a cualquier tipo de negociación, pero también posiciones moderadas, de negociación, pragmáticas, posibilistas, de concertación.

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Representación gráfica del posicionamiento relativo de cada agente en cada organización.  En: https://pol.is/gov

“Moderados y radicales” se enfrentan en su interlocución y demandas frente a las distintas administraciones -y otros agentes-, generando diversas propuestas y salidas a lo que anteriormente suponía una posición ciertamente naif, al no estar confrontada con ese mismo proceso de negociación, de “aterrizaje” a una realidad siempre compleja, donde conviven otros agentes, otras realidades, otras voces, otras prioridades, otras escalas…En Inteligencia Colectiva para la Democracia ya hemos tenido la oportunidad de visibilidad la representación de las posturas y tensiones que se producen en las Iniciativas y cómo seleccionar los las posiciones -o “extremos”- más cercanas para establecer puentes de comunicación e inclusión constructiva frente a las posturas más alejadas, dotando de un necesario pragmatismo la acción y práctica -política, urbanística, artística, económica…- para conseguir incidencia y transformación real. No hay duda de que estos procesos de disenso urbano con visos a dotar de realidad dichas demandas –negociadas- por parte de una administración predispuesta hará de nuestras organizaciones instrumentos más potentes y cabales en la incidencia y transformación urbana.

Incidencia de las Iniciativas en las Ciudadanas

Pero no es sólo la administración pública o la institución el único interlocutor de las Iniciativas Ciudadanas. Tampoco son aquellas personas ya-convencidas o que comulgan con los planteamientos que de éstas se desprenden. Pensamos que la verdadera incidencia -y reto- de las Iniciativas Ciudadanas es la de llegar al público generalista, a que sus prácticas puedan posicionarse como alternativas claras y con una cierta “hegemonía” frente a las dinámicas que conocemos -mainstream-, y que no incorporan en sus procesos los criterios que se defienden y preservan. El verdadero cambio y transformación provendrá de la generación de una masa crítica –extitución- en las prácticas alternativas que realmente contraponga las nuevas Iniciativas Ciudadanas a la provisión de bienes y servicios por parte de empresas y marcas que no incorporar aquellos criterios sociales y ecológicos necesarios en la actualidad. Para ello debemos apoyarnos en la la utilización masiva -por nuestra parte – de las propuestas y planteamientos disruptivos que tienen que ver con la recuperación de soberanía, la corresponsabilidad, la participación, la creatividad, la innovación, la inclusión, la igualdad…Así conseguiremos concienciar y sensibilizar al grueso de la sociedad, y también a aquellos proveedores “rezagados”, que deberán incorporar nuevas lógicas en sus desarrollos empresariales o comerciales.

Por tanto las Iniciativas deben también hacer un gran esfuerzo por conseguir una mayor incidencia en dicho público generalista, con mayores cuotas de usuarios, beneficiarios, simpatizantes y potenciales agentes colaboradores –stakeholders- de forma que generen masas críticas a su alrededor que permitan su sostenibilidad, prestigio, defensa e influencia en amplios círculos alrededor de sus prácticas. Por supuesto ello conlleva la gran disyuntiva que se genera acerca del binomio sostenibilidad-autonomía, y en ello se encuentra la pericia y el buen hacer de la propia Iniciativa: cómo a través de sus habilidades pueden conseguir la sostenibilidad –organizativa, operativa, financiera, simbólica- a partir de sus relaciones con la administración -y usuarios, beneficiarios, simpatizantes…- sin perder su autonomía, conservando sus valores fundacionales, sus ideales, su horizonte utópico de práctica, pero sin ensimismamiento, solipsismo, autoexclusión o trincheras. El reto es sumar y poseer alcance –y efecto multiplicador- no quedándose sólo en los ya-convencidos o en el “calor del establo”.

Complejidad = Más Alternativas

La ciudad debe crecer en complejidad, como apuntaba Salvador Rueda con su coeficiente organizacional y metabólico: el aumento de organización interna y complejidad facilita la mejor gestión de recursos. También Paul Allen, del Zero Carbon Britain apunta al crecimiento de las ciudades como un organismo biológico: el crecimiento se desarrolla en dos fases, una primera fase cuantitativa en el que el ser humano crece en tamaño y altura –hasta la adolescencia- a partir de ahí se deja de crecer cuantitativamente -unos 2 metros máximo- para crecer cualitativamente, el ser humano madura, crece en conocimientos, experiencias, afectos, criterios, recuerdos, manteniendo su tamaño en equilibrio. Podríamos ir más allá y reivindicar la fase de vejez para nuestras ciudades: un decrecimiento del tamaño con el mayor acervo experiencial y complejidad en lo vivido. La Fermentación Urbana supone una fase cualitativa -mezcla de sabores, riqueza y complejidad – frente a la fase cuantitativa -mezcla, crecimiento y levado-.

Para dicho decrecimiento cuantitativo debemos servirnos de las Iniciativas Ciudadanas –verdadera levadura de la ciudad-. Ellas son las que proveen los mecanismos para generar el Fermento en nuestras ciudades –la Suficiencia y la Subsistencia que permitan decrecer en la economía monetarizada e introducir nuevos capitales en nuestras acciones-. La práctica ciudadana diaria junto a las Iniciativas supone el Fermento para dotar nuestras experiencias y necesidades de otros capitales distintos al puramente económico. El Fermento es el desplazamiento de capitales monetarios a no-monetarios –afectivos, educativos, sociales, comunitarios, ecológicos…-

En la actualidad cada una de nosotras trabaja para conseguir recursos –económicos- que le permitan acceder a bienes y servicios que ofertan “otros” a los que podemos encontrar en la ciudad, y que cubren nuestras necesidades. Debido a nuestra creciente incapacidad de proveernos bienes y servicios –¿como sobreviviríamos solos y por nosotros mismos?- necesitamos una gran cantidad de recursos –económicos- para pagar todos esos bienes y servicios, los cuales cubren desde las necesidades básicas hasta las inducidas -caprichos, modas, etc.…. Pero las Iniciativas nos proveen de bienes y servicios que poseen otras lógicas –éticas, ecológicas, sociales- y por tanto se asocian a otros capitales –no monetarizados- planteando una alternativa real al desarrollo de nuestras actividades diarias en la ciudad.

Si pensamos acerca de todas y cada una de las actividades que realizamos en nuestras ciudades podríamos encontrar una alternativa ciudadana a cada servicio o bien “de pago” que utilizamos en cada una de nuestras ciudades. Dicha alternativa ciudadana no sólo puede proveernos de un bien o servicio similar al comprado, sino que además plantea otros criterios y no requiere que dicho pago se realice con moneda, sino que implica otros capitales que se ponen en juego -se reivindican y se visibilizan- generando otras economías –tiempo, conocimientos, habilidades, afectos, etc..-.

¿Por qué no hacer el ejercicio diario en una comunidad ciclista en vez de en el gimnasio? ¿Por qué no reparar nuestra computadora y aparatos electrónicos en un “club de reparación” en vez de en el servicio técnico? ¿Por qué no conseguir alimentos en un grupo de consumo o en el huerto urbano en vez de en el hipermercado? ¿Por qué no cambiar o regalar libros, ropa, juguetes y demás en vez de comprar más artículos para almacenarlos –y pagar por ello también-?¿Por qué no compartir taladro, coche, vivienda, espacio de trabajo –CO___- en vez de pagar por su compra o alquiler? ¿Por qué no intercambiar tiempo entre nosotros para resolver-nos necesidades básicas y cotidianas en vez de acudir a terceros y pagar por ello?

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Diversas iniciativas ciudadanas que plantean alternativas comunitarias y no-monetarizadas a los patrones  de consumo habituales. En: http://www.slideshare.net/VICvivero/presentacin-civics 

Podemos sustituir todos los ”en vez de” –excluyente y más radicalizado- por un “además de“ –inclusivo y transicional-. Pero en todas las alternativas pondremos en circulación capitales distintos al dinero, fortaleciendo las prácticas alternativas –las Iniciativas Ciudadanas-, aumentando la complejidad –las alternativas y opciones a elegir- generando nuevas economías, decreciendo en el consumo pero mayorando la circulación de bienes y servicios, creando comunidad, cambiando la lógica del trabajo monetarizado, celebrando la abundancia de capitales frente a la carencia del capital monetarizado, descubriendo la recuperación de soberanía y nuestro propio empoderamiento, aumentando nuestras capacidades, sentido crítico y consciencia acerca del modelo imperante y generando un cambio progresivo y diferencial que empieza, se desarrolla y acaba en cada una de nosotras. Nosotras y nuestras Iniciativas Ciudadanas somos la levadura y el fermento de la ciudad, los componentes que mejoran su rendimiento, aspecto y salud.

Desplazamiento de la economía monetarizada

Esto es precisamente lo que se propone ya desde estudios teóricos y modelos económicos, iniciados por la economía de los comunes –Hardin, Ostrom…- e incluyendo la teoría del decrecimiento y las economías alternativas.  En concreto es muy interesante el planteamiento que postula el economista alemán Niko Paech en su libro “La liberación de lo Innecesario”. En su cuadro –traducido y compartido muy amablemente por Oscar Ardila Luna- podemos observar el planteamiento que supone el desplazamiento de la economía monetarizada y la introducción de otros capitales –economía no monetarizada-. El ejemplo plantea una situación genérica, en la que un trabajador o trabajadora –ciudadana- emplea 40 horas de su tiempo en su trabajo, que le genera una cantidad de moneda –un salario- con el cual es capaz de comprar  una serie de bienes y servicios en la ciudad  que le proveen otros al haber cedido dichas soberanías –la especialización del trabajo-. Es importante tener en cuenta como en este caso estamos hablando estrictamente de las horas que una ciudadana destina a proveerse de los capitales necesarios para su supervivencia y resolución de necesidades, y no del “tiempo libre” -que se destina al esparcimiento, las aficiones, el deporte, el ocio, etc.…-. A pesar de que en nuestro tiempo libre podemos asociarnos o desarrollar distintas prácticas ciudadanas en este caso insertamos las acciones de las Iniciativas Ciudadanas en el “tiempo laboral” o estrictamente productivo de nuestro tiempo.

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Cuadro Original publicado alemán en Paech, N (2013). Befreiung von Überfluss: Auf dem Weg in die Postwachstumökonomie. München: Bekomm Traducción al español realizada por Óscar Ardila Luna para su presentación en el conservatorio “¿Sostenibilidad o Autonomía?” en el marco del encuentro “Ciudadanías en Movimiento” organizado por la Secretaría de Cultura de Bogotá.

Esas 40 horas laborales genéricas que emplea la ciudadana para conseguir la cantidad de moneda transformable en bienes y servicios de otros se dividen, ahora, en dos paquetes diferenciados: por una lado un paquete de 20 horas de trabajo “no monetarizado”, y por otro lado un paquete de 20 horas de trabajo “monetarizado”. El primer paquete de tiempo se destina a actividades en el que el rendimiento monetarizado se ha adaptado a la eliminación de la mediación monetaria y directamente es un tiempo vinculado con la adquisición de bienes y servicios directa o “in-mediatamente”. Es este el tiempo en el que entran en juego los otros capitales y por medio del aprendizaje, el intercambio de conocimientos, el tiempo, los afectos y cuidados, el intercambio de recursos o la colaboración podemos adquirir lo que necesitamos para nuestra Suficiencia y nuestra Subsistencia. En las 20 horas de trabajo no monetarizado podríamos –utilizando los símiles de las Iniciativas Ciudadanas y sus prácticas anteriormente descritas- reparar nuestro móvil o portátil, obtener fruta y verdura, libros y ropa, hacer ejercicio, movernos y desplazarnos, resolver pequeñas necesidades –domésticas, laborales, personales-, intercambiar saberes, nuevos aprendizajes y competencias personales y laborales, cultivar las relaciones afectivas, de cuidado para nosotras, nuestras hijos e hijas y mayores y la creación de redes de apoyo mutuo, confianza, solidaridad, acogida, pensamiento, etc. Para todo ello habríamos eliminado la moneda –intermediación económica- de dichas acciones y otros capitales aparecerían con nuestra inversión temporal -20 horas/semana, la mitad de nuestra jornada laboral-.

De esta forma necesitaríamos mucho menos dinero para transformar en bienes y servicios ya que hemos obtenido mucho con nuestras primeras 20 horas –Suficiencia y Subsistencia-. Para “todo lo demás” le dedicaríamos las otras 20 horas restantes, que se mantendrían monetarizadas e implicarían un trabajo para la obtención de dinero que intercambiaríamos por todos aquellos bienes y servicios que no hemos podido obtener en el paquete no monetarizado –y que nos puede dar pistas de hacia dónde crecer o incidir con nuestras prácticas, o nuevas Iniciativas Ciudadanas que vayan cubriendo dichos espacios totalmente monetarizados-. Los paquetes monetarizados corresponden con la Economía Regional y con la División Global del Trabajo, e incluyen todo aquello que, por su carácter escalar, global, abstracto, especializado o diferencial supone genera un “gap” –tecnológico, logístico, procedimental, técnico….- insalvable –por ahora- para poder cubrirlo con economías no monetarizadas –no existen Iniciativas o practicas ciudadanas alternativas que ofrezcan esos bienes o servicios en la actualidad- y por tanto debemos pagar por ello. Pero ya hemos conseguido discriminar nuestras necesidades y los capitales necesarios para cada paquete, y por tanto podemos hacer más con menos –dinero- ya que podemos hacer mucho más con otros capitales, que sí tenemos.

El pan no lo compro…lo hago yo

Por tanto la complejidad de la ciudad supone una mayor inclusión de distintas economías, capitales, prácticas y agentes, que permitan la convivencia de una realidad múltiple diaria que nos ofrezca capacidad de elección en nuestro quehacer y permita la coexistencia de caminos e itinerarios diversos, alejados de lo mainstream, del pensamiento –y práctica- única y del “no hay salida”.

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Esquema evolutivo de la relación Global-Local.  Crédito: Ton Dalmau

Hace 50 años la práctica totalidad de la economía y las practicas ciudadanas eran eminentemente regionales, con intercambios y comercios locales. Lo vivido en los últimos años ha sido una globalización abrumadora acompañada de un neoliberalismo que ha deslocalizado la producción y nos ha hecho “inútiles” en nuestra vida, dependiendo en absolutamente todo de una serie de agentes que nos ofrecen soluciones sin saber qué suponen para nosotras, para otros, para el planeta. Debemos –de nuevo- armonizar el péndulo y establecer una correlación de fuerzas entre lo regional y lo global, entre la economía monetarizada y no monetarizada, entre los distintos capitales y las distintas prácticas, para generar un equilibrio social, ecológico y económico que debe empezar a testarse en cada una de nuestras ciudades. La conjunción armónica de lo regional y lo global -la economía no monetizada y la monetarizada- genera la tensión necesaria para producir la innovación que esperamos: la imagen recurrente de los huertos -que nos proveen de Suficiencia y Subsistencia- frente a los grandes edificios -donde se externaliza la economía global- es la metáfora de la complejidad requerida -la Fermentación Urbana-.

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Hands-On Urbanism Ma Shi Po Village, 2012, Credit: Shu-Mei Huang

En algunas esferas y territorios -grandes y modernas ciudades de Asia- la monetización de lo privado e íntimo sigue su inexorable progresión. El individualismo y la creación de servicios básicos de pago provocan diariamente nuevas “domesticidades externalizadas” en nuestras experiencias. Frente a dicha pérdida progresiva de soberanía en prácticas comunitarias no-monetarizadas otro modelo social y urbano es posible: aquel que apela a la recuperación de competencias vitales sin la sempiterna mediación crematística. La vindicación de lo comunitario en la acción diaria de nuestras “20 horas no-monetarizadas”. Lejos de retóricas y soflamas comunitarias de escaso recorrido ya poseemos las oportunidades para fortalecer y consolidar la Suficiencia y Subsistencia comunitaria a través de sus prácticas ciudadanas. Y nuevas pistas nos ofrecen los ámbitos monetarizados para que las Iniciativas Ciudadanas exploren y conquisten cuotas y sectores tradicionales. Ellas son la levadura y nuestra acción el fermento para la ciudad.

Lo óptimo: poder hacer nuestro propio pan –y/o comprarlo- pero tener las dos opciones.

Y como el pan con todo en la ciudad…o casi todo.

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#6ciudades | Consumos | Energía

vic encuentros empoderamiento urbano 6ciudades

Imagen de Mercedes Rodriguez.

6 Encuentros de iniciativas para el empoderamiento urbano.

Proponemos 6 encuentros en La Casa Encendida de Madrid.  Analógicos, sin grabaciones, sin streaming, sin micrófonos,  sin mesa de ponentes, con sillacintas. Tod*s alrededor de los procesos que pratican las iniciativas ciudadanas para el empoderamiento urbano.  Serán las diferentes comunidades, colectivos, personas interesadas las que van a discutir y confrontar los temas. Los invitados serán los facilitadores del encuentro.

Encuentro 02

Crea tu energía

Auto-consumos energéticos urbanos. 

Desde la soberanía energética se desarrollan prácticas en la ciudad de auto-consumo, mediante la cogeneración o generación distribuida con tecnologías DIWO (Do it with others)  para el empoderamiento energético de la ciudadanía. Sobre las diferentes herramientas para paliar la pobreza energética, los grupos de consumo energético cooperativo. En definitiva las alternativas ciudadanas para modificar nuestra manera de consumir energía en el día a día. Los ciudadanos podemos ser prosumidores energéticos.

“España es el único país del mundo que ha puesto peajes al sol”  Así de rotundo se manifestaba un cooperativista energético frente a las últimas regulaciones sobre autogeneración y autoconsumo energético.Nuestra dependencia energética diaria es de tal magnitud que sorprende el distanciamiento del sector con los consumidores, el desconocimiento del mismo y las afectaciones existentes.Frente al extrañamiento energético actual se propone la recuperación de la dimensión colectiva de la energía mediante el empoderamiento local. Esto debería apuntar a una transición energética en el que el modelo de generación y gestión de la energía, más racional y más eficiente, nos interpele a recuperar la dimensión humana de la energía.

¿Qué necesidades energéticas tenemos en nuestro territorio? ¿Qué podemos hacer con los recursos renovables disponibles? ¿Cómo se puede establecer un modelo energético más cercano y ético, en el que la energía actúe como palanca de cambio social? ¿Qué alternativas existen frente a los modelos establecidos? ¿Qué papel puede jugar la ciudad en el modelo energético y como esta puede transformarla? ¿Cómo se puede llegar a la soberanía energética ciudadana? ¿Qué puedes hacer tú?Hablaremos sobre autoconsumo, autogeneración, generación colectiva de energía renovable, comercialización cooperativa, contra-comunicación energética, deSOLbediencia… Os presentamos el encuentro y a la lista abierta de agentes que participan, tú también puedes:

Convocatoria:

Primer encuentro: Crea tu energía.

Subtítulo: Auto-consumos energéticos urbanos.

Lugar: La casa Encendida. Ronda de Valencia, 2, 28012 Madrid

Fecha: 29 de Abril de 2014

Hora: A partir de las 19:00hs hasta las 20:45hs

Hastag: #6ciudades

Facebook evento: https://www.facebook.com/events/599423596814469/#

Invitados facilitadores:

Oligopolyoff.  Nuevo modelo energético Alba del Campo. En la Plataforma por un Nuevo Modelo Energético, estamos trabajando juntxs ciudadanxs a título individual y más de 280 organizaciones. Hemos lanzado esta campaña para realizar un documental divulgativo, pedagógico, con información solvente, que nos permita difundir lo que está sucediendo y, sobre todo, explicar las vías para cambiarlo. Hay alternativas y queremos darles voz. Frente a nosotros, las todopoderosas compañías energéticas y sus aliados políticos y financieros.

Ecooo Cote Romero. Nuestro objetivo es hacer proyectos de soberanía energética sobre cubiertas, que puedan ser participados por la propia sociedad.Nuestro medio son las energías renovables que demuestran la viabilidad de las causas sostenibles.Nuestra forma es la de una empresa de no lucro que funciona teniendo dos polos: el rigor técnico ejecutivo y el trabajo en un equipo multidisciplinar de igual a igual.

Som energía Ricard Jornet. Es una cooperativa de consumo y producción de energía verde, que tiene el objetivo de reunir a miles de personas con el deseo de cambiar el modelo energético actual y trabajar juntas para alcanzar un modelo 100% renovable.

Intiam ruai Manel Rivero. Es una pequeña empresa que tiene por objetico formar y enseñar que otro modelo de consumo y de produccion energetica es posible. Debatimos y reflexionamos  con niñ@s y con profesionales,  para que necesitamos la energia,  y cual es la manera mas sostenible de producirla. Siempre practicando y demostrando la viabilidad de un mundo sostenible, a partir de la eficiencia,  y produciendo nuestra propia energía.

Participantes:

Elii: desarrolla su actividad profesional en el diseño y la ejecución de productos arquitectónicos en con especial incidencia en los sistemas infraestructurales energéticamente eficientes desde múltiples puntos de vista.

DesobedienciaEQUOsolarDejemos de ser tratados como testigos de piedra. Desobedezcamos a la política energética del oligopolio y de los gobiernos cómplices actuando contra el cambio climático desde la ciudadanía apoyando proyectos de energías renovables responsables.

Agronautas: es un proyecto multidisciplinar y abierto que reformula las relaciones entre las personas y el medio natural. Se desarrolla a través de experimentaciones, investigaciones y prototipos como los Agrodomésticos: equipamientos ecológicos domésticos, autoconstruibles y de código libre que minimizan el consumo de energía y recursos y están basados en fenómenos naturales. El proyecto es promovido por las arquitectas Pezestudio en colaboración con diferentes expert*s y comunidades de usuari*s .

Fundación energías renovables: es un interlocutor con vocación de diálogo en el debate energético, tan necesario hoy, y un vehículo que traslada a la sociedad española esa nueva visión de la energía que, en el fondo, está más ligada a la ética que a la economía, al futuro que al presente, a la urgencia que a la complacencia.

Ecogrup21: asociación de  economistas y profesionales arraigados a las comarcas de Lleida y con importantes vínculos en Cataluña y España. Tiene como objetivo trabajar con el trasfondo de las nuevas tecnologías en el desarrollo de nuestros sectores económicos.

 

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Encuentro 01

Otros consumos y propiedades comunes. 8 de Abril.19:00hs
De la ciudad propietaria a la ciudad de servicios colectivos.

La ciudadanía modifica su forma de intercambio de bienes, servicios y experiencias y con ellos se alteran sus herramientas y las formas de propiedad conocidas. En esta línea muchas iniciativas, redes, y empresas dan forma a otros modelos de gestionar el intercambio. Desde redes de intercambios sociales, trueques, plataformas digitales de colaboración a nuevas empresas de consumo de servicios o monedas P2p.

¿Qué tienes en común con  otros ciudadanos, extraños con los que compartes la ciudad? ¿Qué poseés y que compartes en la ciudad?  ¿Cómo afecta la ciudad a tu percepción sobre bienes, servicios, públicos y privados, materiales y digitales, propietarios y comunes? Estas y otras cuestiones ser debatirán junto a los invitados y facilitadores del encuentro sobre “Otros consumos y propiedades comunes” La  ciudad es el lugar de intercambio por su complejidad y densidad. ¿Sigue siéndolo hoy en día? Desde Consumo colaborativo nos muestran como plataformas de carsharing, couchsurfing y muchas más conforman otra ciudad que difumina los límites de lo público y lo privado, agregando recursos para un uso colectivo de la ciudad. Heliconia practica día a día con formas de producción cooperativa en servicios sociales y ambientales de forma corresponsable, participación e igualdad. Podremos ver si se puede vivir en la ciudad sin empleo con auto dependencia y otros intercambios no monetarios.  Pero también monetarios. Bit Coin como moneda descentralizada y p2p modifica la percepción que tenemos de lo económico y que ya está transformando la manera de entender las transacciones comerciales a todas las escalas. Os presentamos el encuentro y a la lista abierta de agentes que participan, tú también puedes:

Convocatoria:

Primer encuentro: Otros consumos y propiedades comunes.

Subtítulo: De la ciudad propietaria a la ciudad de servicios colectivos.

Lugar: La casa Encendida. Ronda de Valencia, 2, 28012 Madrid

Fecha: 8 de Abril de 2014

Hora: A partir de las 19:00hs hasta las 20:45hs

Hastag: #6ciudades

Facebook evento: https://www.facebook.com/events/599423596814469/#

 

la foto 222eeeLa sillacinta como infraestructura dúctil para el encuentro.

Invitados facilitadores:

Consumo Colaborativo. Ouishare. Luis Tamayo. Redactamos y difundimos un conocimiento compartido acerca del enorme potencial social, económico y ambiental del consumo colaborativo.Viajamos a menudoenEspaña, Europa y América Latina para trabajar, aprender y tejer una red global de emprendedores, empresas y administraciones interesadas en el potencial del consumo colaborativo. También colaboramos con Ouishare donde se publican artículos de fondo y reflexiones acerca de los cambios que trae consigo el consumo colaborativo para toda la sociedad.

Red Social de Madrid. Heliconia. César Nájera Un espacio dirigido a todos los sectores sociales, económicos, políticos y particulares como lugar de encuentro, reflexión, participación, adhesión, y comunicación sobre estructuras económicas solidarias con el “ser humano”, la sociedad y el planeta.

¿Cómo vivir sin empleo? Julio Gisbert. La terrible crisis que estamos padeciendo cierra las puertas del empleo a millones de personas. Para ellas, lo primero es encontrar de nuevo trabajo remunerado. En espera de ese día, ¿qué podemos hacer? Un experto en las alternativas a la economía del empleo nos cuenta en este libro cuáles son las opciones, dónde y cuándo s e han llevado a la práctica, con qué resultados. Vivir sin empleo analiza de forma pormenorizada las más importantes: las redes de trueque, los bancos de tiempo, las monedas sociales, la otra banca y los sistemas de ayuda mutua.

Bit Coin Víctor Escudero.  Bitcoin es una moneda, como el euro o el dólar estadounidense, que sirve para intercambiar bienes y servicios. Sin embargo, a diferencia de otras monedas, Bitcoin es una divisa electrónica que presenta novedosas características y destaca por su eficiencia, seguridad y facilidad de intercambio.No pertenece a ningún Estado o país y puede usarse en todo el mundo por igual. Está descentralizada: no es controlada por ningún Estado, banco, institución financiera o empresa. Es imposible su falsificación o duplicación gracias a un sofisticado sistema criptográfico. No hay intermediarios: Las transacciones se hacen directamente de persona a persona.No es necesario revelar tu identidad al hacer negocios y preserva tu privacidad.El dinero te pertenece al 100%; no puede ser intervenido por nadie ni las cuentas pueden ser congeladas.

 

Participantes:

Cercamia Es una entorno colaborativo, donde puedes intercambiar y compartir de persona a persona, en grupos o en actividades.Los intercambios pueden ser presenciales o digitales.En Cercamía puedes recibir servicios mediante intercambios de tiempo o pagos con la moneda social, Cercoins, que la consigues realizando tareas y acciones dentro de la plataforma.

Adelita. Red de Trueque  Es una asociación sin ánimo de lucro dedicada a la educación y la promoción de un Consumo Responsable donde primen las relaciones humanas y el cuidado hacia el medio ambiente.

Economía del bien común. Bien común Madrid  La Economía del Bien Común no es el mejor de todos los modelos económicos, ni el final de la historia. Es el siguiente paso, una palanca de cambio a nivel económico, político y social –un puente de lo antiguo a lo nuevo.

Bluemove Empresa de carsharing que se funda en 2010 con la intención de convertirse en la mejor alternativa para particulares y empresas de conseguir ahorro y sostenibilidad en sus desplazamientos sin sacrificar, en ningún caso, su comodidad. Su misión es mejorar la movilidad urbana para que sea más eficiente, menos contaminante y se disminuya el número de coches privados.

Econoplastas Los econoplastas es un grupo de economistas (o no) nacido en el seno de El Rincón Lento de Guadalajara que pretende cambiar el sistema capitalista en su actual etapa financiera, globalizada, especulativa y neoliberal. Para ello pretendemos difundir la verdadera utilidad de la ciencia económica: ciencia social que intenta mejorar la asignación de bienes y servicios para la satisfacción de las necesidades (de todos).

El rincón lento. Es un local multiespacio dedicado al consumo responsable (productos ecológicos, comercio justo, reutilización, préstamo, trueque…), a la difusión cultural (libros, música, charlas, proyecciones…) y a la creación de tejido social (campañas, tertulias, intercambio de ideas…). Llevamos en activo desde junio de 2009, programando actividades medioambientales, culturales, alternativas… y que intentan completar la oferta de nuestra ciudad: Guadalajara.

Yo compro sano. Acercamos productores y consumidores para fomentar la compra directa, sin intermediarios.Basado en los principios del Consumo Colaborativo, ayudamos a grupos de amigos, vecinos, familiares o compañeros de trabajo a unirse en grupos para realizar su compra semanal de alimentos.Fomentamos un consumo responsable y justo para todos: mejores ingresos para el productor y mejores precios para el consumidor.

TimeRepublik es  una plataforma con una community global en linea que permite a los usuarios intercambiar servicios, donde la unidad de la moneda no es el dinero, sino el tiempo.Aquí, el tiempo de todo el mundo realmente se crea igual. Permite a sus miembros intercambiar libremente servicios necesarios.

[...] ¿Quieres participar? Escríbenos para incluirte como participante en el encuentro. viverodeiniciativasciudadanas[at]gmail.com

Instrucciones del encuentro:
1. Los invitados-facilitadores dispondrán de 15 minutos en la que introducirán
su perspectiva respecto a la cuestión a tratar.
2. Después intervendrán en el debate como un miembro más del encuentro.
3. Los participantes y el público asistente también es experto desde su experiencia personal.
5. Un moderador otrogará la palabra a cualquier miembro del encuentro.
4. Centrarnos en los temas a tratar.
5. Tendremos una Sillacinta para acomodarnos en el encuentro.
6. La sesión no será grabada, ni tendrá streaming, ni jerarquías.
7. Cada sesión se recogerá en documentos escritos que situarán el encuentro.

Iniciativas Ciudadanas

Las iniciativas ciudadanas son procesos informales de práctica ciudadana que modifican de forma resiliente y adaptativa el entorno urbano donde operan. Son prácticas auto-organizadas y colectivas que trabajan por el empoderamiento urbano de la ciudadanía y desarrollan procesos críticos sobre la ciudad actual.

Tras años investigando y practicando la ciudad con las iniciativas ciudadanas , cartografiando y taxonomizando, nos aventuramos a continuar con el desvelamiento de más procesos donde la ciudadanía reinventa los consumos, los cuidados, la energía, la vivienda, la captación de datos, o las instituciones. Las iniciativas ciudadanas como comunidades de resonancia en la ciudad de Madrid. Estos son los próximos encuentros que os sugerimos los martes de Abril y Mayo.

Martes 29 de abril a las 19:00: Crea tu energía
Martes 6 de mayo a las 19:00: Co-Housing
Martes 13 de mayo a las 19:00: Sensores Ciudadanos-contaminaciones
Martes 20 de mayo a las 19:00: Cuidados en el espacio público
Martes 27 de mayo a las 19:00: Extituciones- Nuevas instituciones ciudadanas

¿Se nos olvida algo? ¿Podemos mejorarlo? ¿Alguna economía no tratada? Esperamos tus preguntas, cuestiones, temas que te interesaría tratar en el espacio de los comentarios de esta entrada o en twitter bajo el hastag #6ciudades

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Imagen Diálogos de una Flor.